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Límpiate de tu energía negativa

Todas estas energías negativas se van concentrando en distintos lugares de la casa, y también en las plantas y en los animales. También es habitual que después de una discusión fuerte incluso sintamos el ambiente cargado.

Para limpiar tu casa de tu propia energía negativa y de los que conviven contigo puedes poner en un vaso de cristal sal gorda (aproximadamente un tercio del vaso) y otro tanto de agua de manera que el último tercio del vaso quede vacío. Colocas un vaso en cada habitación de tu casa (o en las que consideres oportuno) y si observas que el agua tiene burbujas, cambia de color, o la sal se desborda  sabrás que ahí se concentra energía densa y de baja vibración. Cuando esto suceda simplemente tiras el agua y la sal por el WC (mejor con unos guantes para no tocar la sal) y vuelves poner el vaso con sal y agua para seguir limpiando. Recuerda no volver a usar estos vasos para beber por ellos ni ninguna otra cosa distinta a la limpieza energética. Este es un método muy sencillo, fácil de hacer, barato y efectivo para descargar la energía de casa.

Si lo que necesitas es descargarte tú, ya que te encuentras de bajón anímico o simplemente tienes una sensación de incomodidad y no sabes muy bien porque, puedes prepararte un baño de agua caliente con un kilo de sal gorda, con esto es suficiente aunque también puedes añadirle unos claveles blancos ya que la sal limpia y las flores absorben la energía negativa. Puedes prepararte este baño una vez a la semana o cuando te notes muy agotad@. Y sobre todo aprovecha para disfrutar del momento, conviértelo en un baño relajante poniendo música, un incienso o lo que se te ocurra. Conviértelo en tu momento personal!!!. Una vez que termines vacías la bañera para que se vaya la energía negativa por el desagüe y puedes bañarte (o ducharte) como lo haces habitualmente.

Sino tienes bañera también puedes descargarte energéticamente antes de ducharte. Lo que tienes que hacer es mojarte el cuerpo en la ducha y frotarte con sal gorda de arriba a abajo como si te estuvieras haciendo un peeling, siempre con suavidad, y a continuación ya te puedes duchar como lo haces normalmente. El efecto es el mismo que si te bañaras.

Te animo a que pongas en práctica estos sencillos consejos que deberían ser habituales en nuestra vida al igual que lavarnos los dientes o peinarnos.

 

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